Eminencia médica desde Ensenada para México y el mundo.

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Por Arturo López Juan.

No cualquier persona ingresa a la escuela a los 3 y medio años de edad y sabe lo que quiere ser de grande a los cuatro.

Henry Aristóteles Mateo Sánez, es una de esas raras excepciones en las que el ideal que todo niño puede tener, se vuelve una temprana vocación al trabajo, particularmente a ser médico, y no cualquiera, sino uno con proyección internacional.

«Mi primer modelo en la infancia fue mi madre Victoria Sánez de Mateo, luchadora incansable, trabajadora impecable, una mujer con mucha fe, fuerza, disciplina, trabajo, siempre vi en ella eso.»

UN NIÑO QUE SABE LO QUE QUIERE

Nacido el 3 de octubre de 1958 en Imperial Cañete en la ciudad de Lima, Perú, el Doctor Mateo Sánez, hoy una eminencia médica a nivel internacional, encontró en sí mismo esa vocación de amor, de servicio al prójimo al pensar primeramente en su familia, en curar y atender a sus padres, hermanos y abuelos.

«En la medida en que fui creciendo, fui pensando y clarificando otros sueños y otras metas», comenta.

«Cuando me dirigía a la escuela, siempre que iba caminando por las calles de Lima soñando despierto, planeando, imaginando ser una gran médico prestigiado, famoso…», recuerda, «siempre mis pensamientos y sentimientos fue de ayuda al prójimo, de curar a la gente, de hacer cosas nuevas, de trascender».

«Siempre he pensado que hemos venido a este mundo para hacer algo por la humanidad, para trascender, para dejar huella», subraya, «para lo lo cual tienes que hacer cosas nuevas, soñar, pero también hay que trabajar con dedicación, tesón, esmero y estudiar; solamente así puede uno llegar al éxito».

Henry Aristóteles Mateo Sánez, revela que el segundo modelo en su vida fue el Doctor Christiaan Barnard, cuando en 1967 hizo el primer trasplante de corazón a cielo abierto en Johanesburgo, Sudáfrica.

«Cuando me entero por las noticias a los 9 años de edad, me inspiró aún más, se convierte en mi modelo a seguir, porque uno debe tener modelos que sean tu ejemplo», afirma, «para que puedas inspirarte y tener sueños a corto, mediano y largo plazo e irlos haciendo realidad poco a poco».

Luego de trabajar en el campo con su padre Don Antonio Mateo Pachas que era Vitivinicultor o ayudar a su madre que fue comerciante, en 1975, a los 16 años de edad, Mateo Sánez intenta ingresar a la Universidad Nacional de San Marcos de Perú, pero no lo logra por haber quedado 2 puntos debajo de los exigidos, sin embargo, sigue estudiando y preparándose.

LA MIRADA A MÉXICO

Es entonces cuando voltea la mirada hacia México en donde veía mayores oportunidades para hacer realidad su sueño a pesar de la oposición de su padre que luego fue dificultosamente convencido por su madre, pero a condición de que no le daría ni un centavo para tal propósito.

El reto era mayor, sin embargo, no suficiente para detenerlo y el hoy exitoso médico tuvo que trabajar para comprar su boleto de avión, la matrícula en la universidad, para armar su maleta de viaje y tener un poco de dinero mientras encontraba empleo en el país.

«Yo venía para estudiar en la UNAM, pero la persona a la que había enviado dinero para la matrícula me engañó, no hizo los trámites y tuve que buscar dónde estudiar porque la UNAM hacía más de 5 años que no aceptaba extranjeros en Medicina».

Buscando encontró la Universidad Xochicalco en Cuernavaca en donde inicia la carrera de medicina en 1978, pero a principios de los 80s, la universidad cambia su sede a Ensenada y el estudiante Henry Mateo Sánez junto con su escuela llega a esta ciudad y logra graduarse en 1981.

«Como todo estudiante y parte extranjero las dificultades económicas, fue lo más normal que uno pueda vivir, sin embargo, venía con el objetivo, el sueño, la emoción, el coraje y la responsabilidad de no fallarle a mis padres y vencí todos los obstáculos», recuerda.

«Veo a mi padre como una persona muy trabajadora, luchador, él fue quien me hizo un hombre de retos, que no me venciera, si me caía que me levantara y con más fuerza, porque él mismo primero no quería que fuera médico, luego no quería que viniera a México».

PRIMEROS GRANDES ÉXITOS

Luego de hacer el servicio social en Ensenada, en 1988 se fue a la ciudad de México para hacer el Examen Nacional para Residencia Médica donde obtuvo el primer lugar entre más de 30 mil aspirantes al Instituto Nacional de Perinatología, era director en ese entonces el Doctor Samuel Karchmer, otro de sus ejemplos a seguir.

De 1989 a 1994 hizo su residencia en Ginecología y Obstetricia y se graduó con mención honorífica al obtener el primer lugar durante roda la especialidad.

Ahí también estudió dos años de Biología de la Reproducción Humana, simultáneamente fue jefe de residentes, el más alto cargo que se pueda alcanzar en esa categoría, lo que le merece que en 1992 el presidente Carlos Salinas de Gortari le otorgue el reconocimiento de Médico Residente más Distinguido y le regala una pluma de oro y la Constitución Mexicana.

Todos los especialistas salen con 7 puntos, por hacer subespecialidad salen con 9 puntos; pero Mateo Sánez logra 56 puntos gracias a sus investigaciones, cursos y congresos a los que fue invitado por ser el primer lugar.

EL RETORNO A ENSENADA

En 1994, luego de concluir la especialidad en Biología de la Reproducción Humana, el 5 de marzo regresa a Ensenada para buscar empleo en todas las instituciones médica.

Pero nadie le dio empleo, el único lugar donde encontró trabajo, pero sin sueldo, fue en el Hospital General, a partir de abril de 1994; no obstante, trabajó 1 año y medio, con horario normal, más guardias que nadie quería hacer en navidad, año nuevo, domingos, festivos o semana santa.

«Yo quería que la gente me conociera, viera mi trabajo, para que me contrataran, así fue como empecé a tener muchos pacientes en lo particular».

Mientras tanto para sobrevivir el joven médico hacía rondas en las colonias populares donde lo llamaban para atender las dolencias de quienes vieron en él al médico competente que les llevaba la salud hasta su casa y a un costo accesible.

Desde que regresó a la ciudad de México, como su especialidad era la Reproducción Humana, y había muchas parejas que no se podían embarazar, con los primeros logros, el respeto se vino en cascada.

ROMPIÓ PARADIGMAS

Tradicionalmente se les llamaban «Clínicas de Esterilidad», pero el Doctor Mateo Sánez las llamó de manera diferente y positiva: Clínica de la Fertilidad.

«Porque la gente va a decir ‘yo no soy estéril’, le puse una connotación positiva y la llamé, de la fertilidad».

MÉDICO Y EMPRESARIO DE ÉXITO

«Así me lancé a triunfar, porque en la vida hay que lanzarse a triunfar arriesgando todo, o te sientas a ver el paso de los triunfadores, quise ser un triunfador me tuve que poner a trabajar, estudiar, era era mi visión».

El 20 abril de 1994 inauguró el Consultorio de la Fertilidad, lo que sería el indicio de la Clínica de la Fertilidad, la primera en su tipo en Baja California.

«Desde que llegué tuve la visión de tener un edificio de tres pisos, no tenía un centavo, llegué sin dinero, sin trabajo, y luego sin sueldo; pero gracias a Dios, al trabajo, al conocimiento, a los estudios, y al gran equipo humano que han sido mi fortaleza, lo hice», indica emocionado.

Sabía que Ensenada no contaba con laboratorios y tecnología como hay en la Ciudad de México, y se tuvo que preparar en todo, para hacer todo: andrología, endocrinología, ginecología, biología de la reproducción, fertilización in vitro o bebés probeta.

«Afortunadamente empezaron a haber embarazos muy rápido, eso generó que mucha gente me recomendara».

«Si una pareja tenía 15 años queriendo embarazarse y lo logra con nuestra ayuda, esa pareja tiene amigos con el mismo problema, de tal forma que a las tres semanas de estar consultando ya tenía mucho trabajo, tanto que al año y medio tuve que renunciar al Hospital General, porque el trabajo privado era demasiado».

Para lograr trascender a los grandes niveles de la medicina, el Doctor Mateo Sánez debió tomar decenas de cursos de laparoscopía e histeroscopía, diplomados, maestrías, especialidades y subespecialidades en diversas instituciones de México y el mundo.

«Tengo el privilegio de que los grandes líderes mundiales de la reproducción humana han sido mis maestros o he compartido conferencias y congresos internacionales con ellos», señala.

Asiste a 8 congresos mundiales cada año, estudió histeroscopía en Chicago, realizó en Valencia España un Fellow (estancia) en Reproducción Asistida en el Instituto Valenciano de Infertilidad y en Tokio otro Fellow en la misma disciplina.

INVESTIGADOR A NIVEL MUNDIAL

El Doctor Henry Mateo Sánez recuerda cómo llegó a ser un médico de prestigio internacional a partir no solo de la investigación, sino de nuevas prácticas.

«Durante mi residencia uno de los investigadores del Instituto Nacional de Perinatología me llama para decirme que ve en mí, madera para la investigación, y me invita a trabajar en proyectos de investigación, fue ahí donde me inyectaron la semilla».

El resultado fue que en 5 años publicó aproximadamente 30 artículos científicos y algunos de ellos obtienen el premio de la Investigación Básica a nivel nacional.

Al salir del instituto continúa con la investigación, hay una patología en particular que es la Torsión Ovárica, cuando los ovarios tienen un quiste de cierto tamaño y ese volumen hace que el ovario se tuerza y corta la irrigación sanguínea.

«Antes lo que se hacía era cortar o extirpar los ovarios, pero en una ocasión me tocan 3 pacientes seguidos, fue entonces que se me ocurre destorcerlo y hacer una ‘plicatura’ (coserlos) para que no se vuelvan a torcer.

Lo hice en virtud de que una de las pacientes tenía 16 años y no creí justo que a esa edad perdiera los órganos reproductivos, y otra tenía apenas 25 años.

Les hice el mismo procedimiento de ‘plicatura’ a las tres pacientes jóvenes, con un cuidado especial, porque antes la indicación por la cual los ovarios eran extirpados si estaban torcidos era por el riesgo de que se forme un coágulo y el temor de los médicos era que ese coágulo se fuera al pulmón, al corazón o al cerebro y la paciente muriera».

A nadie se le había ocurrido destorcerlo y cuidar al paciente: «A las tres les fue muy bien, publiqué ese caso en el año 2013 como el artículo «Torsión anexial de tres casos clínicos», con el éxito alcanzado porque se preservaron los ovarios y se conservó la fertilidad de las pacientes.»

Ese artículo ocupó el primer lugar en el mundo, entre 24 millones de artículos científicos mas citados.

En 2012 publica otro artículo titulado «Endometriosis y Fertilidad», este artículo ocupó el 8° lugar en el mundo. Otro artículo de gran relevancia es «Uso de metformina en el ovario poliquístico para mejorar la reproducción asistida» que obtuvo el segundo lugar regional, también resultado de casos prácticos en la Clínica de la Fertilidad y Hospital Santa Rosa de Lima.

El Doctor Mateo Sánez considera que el artículo que lo catapultó en el mundo como investigador, fue: «Fotfolipasa A2 en la ruptura prematura de membranas», en 1991, cuando empieza a publicar en inglés.

Sin embargo, afirma que cundo escribe no lo hace para buscar reconocimiento o premios, sino para que la comunidad médica mundial esté informada sobre lo que está haciendo y exista una buena información.

Además de los primeros 30 artículos escritos durante su estancia en el Instituto Nacional de Perinatología, ha publicado otros 15 a nivel mundial y tiene otros en proceso con el objetivo de transmitir conocimientos y compartirlos sin fines de lucro, revela.

Anunció que fue invitado a Praga a dictar una conferencia en el Congreso Internacional de Ginecología y Obstetricia, su artículo denominado: «Implantación embrionaria en cicatriz de cesárea» que llamó la atención de Europa y Oriente.

VISIÓN HUMANISTA Y EMPRESARIAL

Además de hacer nacer a más de 13 mil niños: 3 mil gemelos, 15 trillizos y más de 10 mil de uno, el Doctor Mateo Sánez también fundó la Clínica Santa Rosa de Lima en donde trabajan 60 personas entre médicos, personal de apoyo y administrativos.

También creó una clínica en Guadalajara donde consulta cada miércoles, ahí se ofrecen servicios de reproducción humana, terapia celular y medicina regenerativa para retrasar el envejecimiento, atender casos de Parkinson, infartos del miocardio, sección de médula espinal, diabetes, detención de Alzheimer y otras enfermedades de cartílagos y osteomusculares.

Dice que los premios Nobel de Medicina de 2012 John Gurdon y Yamanaka trabajan con células madre y es este mismo trabajo que se realiza en la clínica de Guadalajara.

Para llegar a ser un gran empresario además de médico, tuvo que seguir el ejemplo de sus padres, hacer grandes ahorros, y adquirir los equipos y construir un edificio propio para instalar ahí la Clínica de Fertilidad con la mejor tecnología de primer mundo.

El 25 de julio de 1978 nació el primer bebé de probeta en Inglaterra; en Monterrey, nace la primer bebé de probeta en 1989; en la Cuidad de México fue en 1990; en 1997, en Ensenada, surge la reproducción asistida de la que es pionero, dice con orgullo.

Y esto fue gracias a todos los estudios, conocimientos, tecnología y becar gente para que maneje los equipos, además de trabajar en armonía y brindar a los pacientes la mejor atención y la accesibilidad a todos los servicios que ahí se brindan.

«Siempre he pensado que para ser el mejor tienes que estar con los mejores y debes de contar con la mejor tecnología para tener una buena tasa de éxito», apunta.

LO QUE SIGUE

Actualmente el Doctor Mateo Sánez se concentra en diversos proyectos de investigación para que varios tipos de tumores desaparezcan sin cirugía, solo con medicación, ahorrando a la mujer hospitalización. De los cuales van 30 pacientes con éxito de los 50 que se requieren para ser publicado.

«En diez años me veo dedicado más a la investigación. Llevo 35 años trabajando en ello, me apasiona la investigación y la lectura, mis hijas se harán cargo de las clínicas», adelanta. 

Aspira a entrenar más médicos, inculcarles la semilla de la investigación, expresa, ya que en México hace falta que más gente investigue y publique.

«Me veo con toda la experiencia impartiendo conferencias ya que, gracias a Dios, desde hace más de 23 años me invitan a compartir mis experiencia nivel mundial, sobre todo en México y Sudámerica».

«Me veo investigando, pero también consultando porque mi trabajo es lograr que la gente se embarace y con tantos años de trabajo ahora me parece más sencillo lograr ese sueño tan anhelado de las parejas».

VIDA PERSONAL

Henry Mateo Sánez es uno de nueve hermanos, uno de ellos Emilio también ginecobstetra, colpocopista, que labora en la Clínica de la Fertilidad, dos hermanas obstetrices, una Químico Farmacéutica, el resto tienen sus propias empresas.

Tiene cuatro hijas: Jessica, Licenciada en Derecho con Maestría en Criminalística; Melissa, Pediatra Certificada; Victoria, Pediatra y Daniela, estudiante de Medicina y aspirante a la especialidad en Genética.

             

Se declara católico apostólico romano, peruano-mexicano y ensenadense, con doble nacionalidad desde el 2014 y creador de la Fundación «Victoria Sánes de Mateo», en honor de su fallecida madre.

En esa fundación se hace labor social para ayudar a la comunidad médica y no médica para prevenir el cáncer a través de conferencias mensuales gratuitas impartidas por expertos en el Colegio Médico a donde puede asistir todo tipo de público.

Para concluir esta semblanza dejamos esta frase del Doctor Henry Mateo Sánez: «El éxito no solamente es hacer lo que disfrutas, sino disfrutar lo que haces, porque si disfrutas lo que haces, lo haces con amor y ves tu trabajo como algo bello, bonito, que ayude a la comunidad y a la humanidad».

Dr. Henry Aristóteles Mateo Sánez

Médico Ginecólogo- Obstetra/Biólogo de la Reproducción Humana.

Andrólogo y Embriólogo por The American Society for Reproductive Medicine

Director General de Hospital Santa Rosa de Lima

Director General de Clínica de la Fertilidad de Baja California

Director General de la Clínica de Fertilidad Guadalajara

Cédula 1535305, Cédula Ginecología y Obstetricia 6525983, Cédula Biólogo de la Reproducción 8284840

hmfertil@hotmail.com

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